Por
Joaquín M. Jiménez Ferrer
Juan Emilio Bosch Gaviño
Puertorriqueño. Posee una Maestría
en Filosofía de la U.P.R. Es profesor
de Filosofía y Humanidades en el
Universidad de Puerto Rico en Humacao.
García Cuevas, Eugenio. Juan Bosch:
novela, historia y sociedad. San Juan, P.R.:
Isla Negra, 1995. 230 págs.
Toda creación cultural debe entenderse
y explicarse en el contexto amplio de la
vida histórica y social de los pueblos.
La arena de la política constituye,
dentro de ese contexto, el terreno inmediato
sobre el cual se llevan a cabo las luchas
que redundarán en la creación
de los pueblos y de su producción
cultural.
La figura del doctor Juan Bosch encarna
un vivo y claro ejemplo de la estrecha conexión
entre literatura y política. En la
obra que nos ocupa, merecedora del Premio
Anual de Literatura (1996) de Santo Domingo
en el género de ensayo, Eugenio de
J. García Cuevas, crítico
literario dominicano radicado en Puerto
Rico, se lanza a la tarea de examinar esta
relación concentrando su atención
en el estudio de la obra, La Mañosa
(novela de las revoluciones), publicada
por Bosch en el año de 1936.
El autor está firmemente convencido
de que leer o investigar una obra literaria
sin tomar como fundamento lo que sucede
dentro del ámbito social, político
y económico, constituye un acercamiento
muy pobre y parcial que le resta validez
al examen de la misma. Por eso nos plantea
que cualquier intento de explicar la producción
intelectual de Juan Bosch debe tomar en
cuenta el devenir histórico, político
y social de la República Dominicana,
del Caribe y de Hispanoamérica, en
el marco de la historia universal. García
Cuevas recalca que aún en la primera
etapa creativa de Bosch, en la que su empeño
consciente se dirigía sólo
a las letras, su escritura no pudo escapar
de la política. De ahí que
se comprometa a realizar un estudio de conjunto,
sin separar un ámbito del otro.
Para llevar a cabo la tarea propuesta,
el autor divide su obra en seis capítulos,
tres apéndices y una bibliografía.
En el primer capítulo, se ofrece
una visión general del contexto histórico,
político e intelectual en que se
escribió y publicó La mañosa.
El segundo presenta el panorama literario
de la República Dominicana entre
1912 y 1936, y el lugar de Juan Bosch dentro
del mismo. El tercer capítulo pinta
el cuadro de la trayectoria evolutiva del
pensamiento político y literario
de Bosch. Con ello, el autor pretende abrir
el camino y sentar las bases para futuras
investigaciones que tomen como norte la
correlación entre literatura y praxis
política. El cuarto capítulo
considera las ediciones que se han hecho
de la novela en cuestión y la crítica
de que ha sido objeto. El quinto capítulo
se dedica propiamente al estudio de La mañosa.
El autor examina cada uno de los veinte
capítulos de la obra, mostrando cómo
se presenta y se refleja en ésta
la visión de mundo de la pequeña
burguesía con sus correspondientes
percepciones sociales, económicas
y políticas. El sexto y último
capítulo traza la estructuración
de esa visión de mundo en la historia
dominicana.
Los primeros dos apéndices cumplen
la función de presentarnos una esquematización
del texto, mediante su reducción
a breves unidades narrativas, discursivas
y descriptivas. Por su parte, el tercer
apéndice nos proporciona un breve
cuadro general sobre la figura del caudillo
en la historia dominicana, desde mediados
del siglo XIX hasta el advenimiento de la
dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
La extensa bibliografía contiene,
en primer lugar, las obras de Bosch, dividiéndolas
en novelas, cuentos, ensayos, artículos,
prólogos y folletos. En segundo lugar,
se presentan las críticas a la obra
de Bosch y las entrevistas que se le han
realizado. Por último, se incluyen
obras sobre la historia, la política,
la economía y la literatura, tanto
de la República Dominicana, como
de América y del mundo.
García Cuevas clasifica la obra
literaria de Juan Bosch de la siguiente
forma: 1. Obras de ficción: poemas
de juventud, cuentos y novelas. 2. Estudios
sociohistóricos: Ensayos sociológicos,
históricos y económicos. 3.
Biografías: Eugenio María
de Hostos, Simón Bolívar,
Máximo Gómez, Pedro Santana,
etc. 4. Ensayos políticos y teóricos:
escritos sobre teoría y práctica
política. 5. Testimonios y crónicas:
notas sobre viajes y vivencias personales.
6. Propaganda política: escritos
con fines proselitistas. 7. Escritos coyunturales:
artículos aparecidos en periódicos
y revistas, principalmente, donde polemiza
u opina sobre acontecimientos coyunturales
inmediatos. 8. Obras teológicas:
escritos sobres personajes bíblicos
como Judas y David.
Para adentrarnos en el cuerpo de la obra
de García Cuevas, prestaremos atención
a su descripción y explicación
de la evolución política y
literaria del autor de La mañosa.
El doctor Juan Bosch nace en La Vega, República
Dominicana, en el 1909. Su padre, José
Bosch Subirats, de origen catalán,
llegó a Santo Domingo en el 1900
y en el 1906 se casó, en La Vega,
con la puertorriqueña Angela Gaviño.
El autor divide la trayectoria literaria
y política de Bosch en cuatro etapas.
La primera etapa transcurre desde 1929 hasta
1938. Como antecedente de la misma, hay
que señalar que la invasión
militar norteamericana de 1916 sirvió
de telón de fondo a su niñez
y despertó en él cierto sentido
nacionalista y patriótico. Haber
visto bajar de los edificios públicos
la bandera dominicana para izar la bandera
de los Estados Unidos de Norteamérica,
provocó una fuerte impresión
en el niño de apenas siete años
de edad. Los frecuentes viajes por las zonas
agrícolas del país despertaron
en el niño admiración por
la gente del campo. Es así como a
la edad de ocho años comienza a escribir
y a ilustrar sus primeros cuentos.
En 1929, contando solamente con veinte
años de edad, dejó registrado
su temor de que los intentos reeleccionistas
de Horacio Vásquez desembocaran en
un golpe de Estado. Bosch sospechaba que
el panorama político del país
era favorable para que emergiera un dictador.
El artículo, publicado en el periódico
El Mundo del 16 de septiembre de 1929, es
indicativo de la temprana sensibilidad política
de éste. En el 1933, en plena dictadura
trujillista, publica Camino Real, libro
que de acuerdo con varios críticos,
inicia el cuento moderno en la República
Dominicana. En ese texto hay un cuestionamiento
implícito de las condiciones de vida
de los campesinos bajo la dictadura trujillista.
Su segundo libro, Indios, apuntes históricos
y leyendas (1935), es un ensayo acompañado
de tres leyendas sobre la vida de los aborígenes
antes de la llegada de los españoles.
García Cuevas advierte que algunos
historiadores de la literatura han catalogado
incorrectamente este libro como uno de cuentos.
El texto de esta obra está revestido
de gran lirismo metafórico. El autor
piensa que la situación tensa ante
el régimen trujillista es el motivo
por el cual Bosch abandona el tema campesino
en 1935 y escribe sobre un tema que puede
parecer un intento de evasión. Recuperar
el pasado indígena y presentarlo
como una utopía era subvertir el
estado de cosas de la dictadura.
Con la publicación de La mañosa
en 1936 y su salida del país en enero
de 1938, se cierra la primera etapa de Juan
Bosch. En esta novela se recrea el pasado
caudillista previo a 1930, el cual constituye
la raíz histórica de la dictadura
trujillista. Para salir del país
en 1938, Bosch se vale de la excusa de que
debía llevar a su esposa a Puerto
Rico a recibir tratamiento médico.
El tirano lo dejó salir, porque ocupaba
un cargo en el Departamento de Estadística
y, además, le había ofrecido
el puesto de Diputado en el Congreso. El
dictador pensó que Bosch no rechazaría
tal ofrecimiento. Cuando Bosch sale del
país, se enfrenta a la disyuntiva
de dedicarse a la literatura o a la política,
pero Eugenio María de Hostos (1839-1903)
le brindaría las claves para ocuparse
de la política sin abandonar la literatura.
La segunda etapa de la trayectoria de Bosch
se extiende desde 1939 hasta 1962. En el
exilio entró en contacto directo
con la obra de Hostos, conjugó su
oficio de escritor con la actividad política,
se convirtió en uno de los dirigentes
más importantes de la resistencia
antitrujillista en el exilio, y recorrió
varios países latinoamericanos. Tras
el asesinato de Trujillo en 1961, Bosch
regresó a la República Dominicana
y ganó las elecciones de 1962, como
candidato del Partido Revolucionario Dominicano
que él había fundado en 1939.
Su encuentro con el pensamiento de Hostos,
llevará a Bosch a adoptar un idealismo
moral que se traducirá en la lucha
por liberar a su país de la dictadura
que lo oprimía. Según Bosch,
el ascenso de Franco en España y
el inicio de la Segunda Guerra Mundial fueron
acontecimientos decisivos para que él
decidiera unirse a la oposición antitrujillista
en el exilio.
De su descubrimiento de Hostos, nacen dos
libros: Mujeres en la vida de Hostos (1938
y 1988) y Hostos, el sembrador (1939 y 1976).
Además de sus ensayos, publicó
en 1941 los cuentos: El socio, Dos pesos
de agua, El río y su enemigo y Luis
Pie. En el 1947, publicó Ocho cuentos.
En 1955, en Chile, aparecen Judas Iscariote,
el calumniado, La muchacha de la guaira
y Cuba, la isla fascinante. Cuento de Navidad
es de 1956. En el 1958 publicó en
Venezuela sus ensayos El arte de escribir
cuentos. Trujillo, causas de una tiranía
sin ejemplos, data de 1959. En 1960 publica
su famoso cuento La mancha indeleble y Bolívar,
biografía para escolares. En 1962,
año de su triunfo electoral, recopiló
sus cuentos, para los lectores dominicanos
que desconocían su obra, en los volúmenes:
Cuentos escritos en el exilio y Más
cuentos escritos en el exilio.
Para Juan Bosch, la llegada a la presidencia
de su país significó la posibilidad
real de iniciar el proyecto liberal que
se remontaba al ideal de los trinitarios
de 1844, los restauradores de 1865, los
nacionalistas de principio de siglo y de
los antitrujillistas del exilio. Desde el
poder, creyó que por fin su país
podría encarrilarse por el camino
de la democracia representativa y liberal.
Pensó que era posible la revolución
pacífica por medio de la educación
que Hostos había predicado. Su esquema
mental se desplomó cuando el 25 de
septiembre de 1963 fue derrocado por un
sector de las fuerzas armadas dominicanas,
la oligarquía y la colaboración
del Pentágono norteamericano.
A raíz de lo anterior, García
Cuevas describe la tercera etapa de la trayectoria
de Bosch como una de desilusión y
de búsqueda. Esta etapa comienza
en 1963 y finaliza en 1966. La crisis en
que había entrado el pensamiento
de Bosch tras el golpe de 1963 se agudizaría
en 1965 con la segunda intervención
militar norteame-ricana en suelo dominicano
en el presente siglo. El modelo político
de la democracia representativa y liberal,
que le había dado sentido a sus acciones
desde 1939 hasta 1963, no había funcionado
en su país. La invasión militar
norteamericana de abril de 1965 haría
a Bosch dar un salto radical hacia el marxismo.
Según García Cuevas, el camino
recorrido por Bosch para llegar al marxismo
siguió tres etapas. Primero, cuestionó
el sistema democrático representativo.
Segundo, estudió a fondo la política
internacional norteamericana en América
Latina. Tercero, inició el estudio
de los clásicos del marxismo y, simultá-neamente,
viajó por varios países socialistas
de Europa y del continente asiático.
A partir de 1967, se inicia la cuarta etapa
en el pensamiento de Bosch. Esta etapa se
extiende hasta el presente. Bosch abandona
la defensa de la democracia representativa
y se convierte en un crítico de este
sistema político y en un proponente
de cambios revolucionarios. Como parte de
su nuevo proyecto, se propuso entender para
sí y explicar a la militancia de
su partido, desde la perspectiva del materialismo
histórico, cómo funcionaba
el capitalismo. A la misma vez, estudió
el desarrollo histórico de la sociedad
dominicana, empleando el instrumento conceptual
de la lucha de clases. Sus primeros libros
en esta línea ideológica fueron:
El pentagonismo, sustituto del imperialismo
(1967), Tesis de la dictadura con respaldo
popular (1969), De Cristóbal Colón
a Fidel Castro (1969), Breve historia de
la oligarquía (1970), y Composición
social dominicana (1970).
En el año 1973, convencido de que
el partido fundado por él y otros
compatriotas no admitiría transformaciones,
Bosch fundó junto con un reducido
grupo de seguidores, el Partido de la Liberación
Dominicana (PLD), del cual fue su candidato
presidencial hasta las elecciones de 1994.
Su principal consigna fue la de liberar
al país de cualquier tipo de opresión,
teniendo como aspiración final completar
la tarea iniciada por el liberalismo revolucionario
desde mediados del siglo XIX. El hecho de
que Bosch no fundara un partido exclusivamente
obrero o no se afiliara al Partido Comunista
se debió a que, desde su incursión
en el marxismo, mantuvo cierta distancia
y autonomía frente a la ortodoxia
oficial. Bosch negó la existencia
y conciencia de clase del pro-letariado
dominicano, porque pensó que la pequeña
burguesía era el componente principal
de la sociedad dominicana y que, en alianza
con los trabajadores y campesinos, era la
clase que debía organizar y dirigir
cual-quier proceso revolucionario.
El PLD, con los métodos de trabajo
impulsados por Bosch, se desarrolló
y creció de tal forma, que ya para
1990 era la principal fuerza política
del país. Dos años antes,
el Comité Central de esta organización
había sometido un documento a la
base del partido, donde afirmaba el "boschismo"
como teoría política y oficial
de la organización. La propuesta
declaraba que la aportación de Bosch
en el campo de la historia, la economía
y la política, entre otras, había
permitido que su análisis de la sociedad
dominicana se constituyera en una guía
para la lucha efectiva en pro del ideal
de liberación nacional.
Como habíamos apuntado al comienzo,
García Cuevas monta su investigación
sobre la política y la literatura
en la personalidad de Juan Bosch, tomando
la novela La mañosa como el centro
de su trabajo. Entre sus opciones tenía
la copiosa obra cuentística de Bosch,
dos novelas y los en-sayos. Los cuentos
ya habían sido estudiados de forma
considerable por la crítica y la
obra ensayística aún no estaba
concluida. Le restaban dos opciones: La
mañosa y El oro y la paz (1964).
El autor optó por la primera, por
entender que en ella es donde mejor se conjugan
la literatura y la política. La mañosa,
según García Cuevas, es una
novela más política que histórica,
en la cual la historia es un pretexto para
la revisión política.
La necesidad de explicar por qué
Juan Bosch escribió una novela sobre
las luchas caudillistas en una época
en que éstas eran consideradas como
asuntos del pasado, es el resorte inmediato
que conduce a García Cuevas a iniciar
su investigación considerando las
condiciones políticas y económicas
que perfilan la República Dominicana
de los años treinta. El autor establece
que el ascenso de Trujillo al poder estuvo
vinculado a varios factores, a saber: 1.
La ocupación militar nortea-mericana
de 1916 a 1924. 2. El ejército policiaco
que creó el gobierno de ocupación.
3. El favoritismo horacista que promovió
su ascenso al poder. 4. El acaudillamiento
que consiguió en las filas del ejército.
5. Sus características personales.
6. Su vinculación directa con el
movimiento cívico que, planteando
la necesidad de un "hombre nuevo",
produjo el derroca-miento de Horacio Vásquez.
Rafael L. Trujillo ingresó al cuerpo
militar norteame-ricano en 1919, y ya para
el 1928 era el militar más poderoso
del país. El despil-farro y la corrupción
administrativa del régimen de Vásquez,
más sus deseos continuistas, abonaron
el terreno para que éste apro-vechara
la coyuntura de 1930 y apoyara solapadamente
la conspiración dirigida por Rafael
Estrella Ureña, que eventualmente
lo llevaría al poder. Con la renuncia
del presidente Vásquez se produjo
una crisis política y Estrella Ureña
pasó a ocupar provisionalmente la
presidencia hasta que se celebraran elecciones.
Trujillo presidente y Estrella Ureña
vicepresidente: ésta sería
la consigna. La fórmula Trujillo-Estrella
Ureña resultó ganadora y el
16 de agosto de 1930 tomaron pose-sión
de sus cargos, iniciando lo que maquiavélicamente
llamarían la "Era gloriosa",
"Era del progreso" y "Era
de la paz", entre otros epítetos.
El autor señala que el surgimiento
de la dictadura de Trujillo está
estrechamente vinculado a la caída
de la bolsa de valores acaecida en 1929,
ya que a raíz de ésta se produjo
una drástica reducción en
los ingresos por exportaciones. La baja
de los ingresos fiscales, combinada con
las presiones internacionales al país
para que pagara su deuda externa, más
la parálisis casi total del sistema
agroexportador, exigía un esquema
de poder que enfrentara la situación
mediante una institución sólida
y estable. Lamentablemente, la única
institución que cumplía con
tales características era el ejército
policiaco de Trujillo. Por su parte, los
nortea-mericanos comprendieron que la protección
de sus intereses globales de dominación
requiría la instauración de
un régimen despótico que tuviese
mayores poderes para contrarrestar las tendencias
caóticas de la economía.
Para Bosch, la dictadura trujillista fue
consecuencia directa del atraso histórico
de la sociedad dominicana y de la inexistencia
de una burguesía nacional que impulsara
el capitalismo. De acuerdo con Bosch, Trujillo
aprovechó la infraestructura que
iniciaron los norteamericanos y se convirtió
en el principal propulsor de la modernización
capitalista en la república y, al
igual que otros autores, relaciona su ascenso
político a la gran crisis de 1929
y a las intenciones reeleccionistas de Horacio
Vásquez.
En cuanto a la acusación del historiador
y sociólogo, Franklin Franco, en
el sentido de que la novela La mañosa
es apologética del régimen
trujillista, García Cuevas refuta
la misma señalando que esta acusación
es el resultado de leer la novela como un
artículo periodístico más
de los que escribió su autor, olvidando
que la novela es una producción simbólica
con carácter estético y que
exige otro tipo de lectura. García
Cuevas asegura que su lectura crítica
del texto demuestra, entre otros hallazgos,
que la recreación del pasado caudillista
desde el presente trujillista, tiene su
génesis en una estructura nostálgica
que genera a su vez otra estructura irónica
y que ambas explican indirectamente el por
qué del trujillismo. Si el juego
de voces propicia, por momentos, identificar
pasajes que permitan pensar que la novela
es pro trujillista, también hay otros
que apuntan que no .
El autor concluye que, aunque Bosch no
se propusiera escribir de forma consciente
un texto irónico que pudiera interpretarse
como un conflicto directo de él con
la dictadura, por el peligro que esto representaba
para sí y su familia, pudo reproducir
una ironía hacia la dictadura de
forma inconsciente, pero mediatizada por
la nostalgia y la frustración de
la clase social de la cual provenía:
la mediana pequeña burguesía.
Sobre la relación entre el proyecto
trujillista y los intelectuales, el autor
plantea que, dado que la idea y creación
de una sociedad democrática al estilo
liberal fue la mayor aspiración de
los intelectuales liberales domini-canos
desde mediados del siglo XIX, el mínimo
acercamiento para explicar la relación
de Trujillo con la intelectualidad de tendencia
liberal que lo apoyó debe tomar en
cuenta los intentos fallidos de ese objetivo
hasta 1930. Trujillo logró seducir
a muchos de estos intelectuales, porque
al princi-pio de la dictadura incorporó
a su sistema discursivo parte de los preceptos
que el liberalismo venía repitiendo
desde mitad del siglo XIX. Fue de una concepción
fatalista sobre el pasado y el futuro dominicanos
que, intelectuales que incluso habían
entrado en contacto con el pensamiento socialista,
ter-minaron apoyando al régimen.
En el año 1955, a los 25 años
de la dictadura, Joaquín Balaguer,
pilar orgánico del aparato ideo-lógico
del régimen, afirmaba que Dios y
Trujillo, siendo Trujillo tocado desde el
princi-pio por una especie de predesti-nación
divina, eran la explica-ción de la
supervivencia del país y de la actual
prosperidad de la vida dominicana.
Las ideas de José Enrique Rodó
y su obra Ariel (1900), tuvieron un gran
impacto sobre la intelectualidad dominicana
y la encaminaron al apoyo del trujillismo.
En Ariel se hacía un llamado a la
juventud hispanoamericana para hacer frente
al utilitarismo norteame-ricano. Estas ideas
encontraron en la República Dominicana
las condiciones propicias para su fructificación
debido a que, desde la caída de Ulises
Heureaux en 1899, el pueblo dominicano se
desangraba en una constante lucha política
que por un lado, favorecía la ingerencia
norteamericana, mientras por el otro, hundía
a las nuevas generaciones en el más
oscuro pesimismo. Años más
tarde, Trujillo tendría la astucia
para atraer a los jóvenes intelectuales
e integrarlos a su gabinete. A la mayoría
de éstos le tocaría la misión
de encubrir, encontrándole a cada
situación su correspondiente explicación
para la historia. Y, como es natural al
momento de elaborar lo que pudiera considerarse
como la filosofía del régimen,
ellos dieron nueva formulación a
esas mismas teorías.
Así, encontramos que el pensamiento
de Rodó le sirvió a los jóvenes
intelectuales para racionalizar y justificar
los valores y virtudes del liberalismo,
adjudicándoselos a la dictadura a
la que servían. El arielismo se había
transformado de ideología libresca
en praxis política con la fundación
del Partido Liberal Reformista, partido
que presentó fuerte oposición
a la intervención norteamericana
de 1916, con Santiago Guzmán Espaillat
a la cabeza. Los arielistas creyeron en
la posibilidad de lograr una transformación
política, económica y social
por medio de la educación. Ante las
circunstancias políticas y la urgencia
cotidiana bajo el régimen de Trujillo,
tuvieron que rendirse y sus valores e ideales
fueron supeditados al utilitarismo del trujillismo.
Cuando la realidad empírica se impuso,
ya era demasiado tarde para volver atrás.
Quedaron atrapados y no les quedó
otro camino que cola-borar, puesto que era
cuestión de vida o muerte el volver
atrás. Así quedaba consumada
la idea de Rodó de que son las inteligencias
superiores las que deben dirigir la sociedad.
Sobre el rol de Bosch dentro de esta coyuntura
política, García Cuevas sostiene
que, independientemente de los artículos
que escribiera Bosch a favor de Trujillo,
éste no simpatizaba ni política
ni ideológicamente con la dicta-dura
y aunque no ofreció resis-tencia
inmediata al régimen, su rápida
incorporación a la lucha antitrujillista,
ya en el exilio, era indicio de que su visión
de mundo había superado las limitaciones
de la conciencia real de los intelectuales
arielistas. Esto, entre otros fac-tores,
porque su pensamiento estaba influido por
una ten-dencia del liberalismo revolu-cionario
que no era excluyente de los sectores populares.
No debemos olvidar además, el artículo
que Bosch había publicado en 1929,
en el que advertía sobre el peligro
de una nueva dictadura. Notable es también
el hecho de que en enero de 1934, Juan Bosch
fue apresado y encarcelado bajo la sospecha
de conspiración contra el régimen
mediante la colocación de una bomba.
Bosch relata que, mientras se encontraba
visitando a su novia, a fines de noviembre
de 1933, escuchó una fuerte explosión.
Dos o tres días después, se
enteró de que ese estruendo había
sido producido por una bomba que lanzaron
al cementerio de la capital. El día
3 de enero de 1934, Bosch fue apresado en
la casa de sus padres por la policía
trujillista y llevado a la cárcel
de la fortaleza Ozama. Después de
permanecer preso durante dos semanas en
el lugar, fue trasladado a Nigua, una de
las peores cárceles del régimen
trujillista, donde contrajo la enfermedad
del paludismo y finalmente, por mediación
del escritor César Herrera, fue dejado
en libertad. El argumento que Herrera dio
a Trujillo para que lo dejaran en libertad
fue que Bosch podía morir en la cárcel
y dado que éste era un escritor conocido
en el país y en el extranjero, su
muerte perjudicaría al gobierno.
Se infiere del incidente anterior que,
ya en 1933, se desconfiaba de Bosch y se
le veía con potencialidad para convertirse
en antitrujillista, lo que lo colocaba evidentemente
entre los escritores que no eran vistos
con simpatías por el régimen.
Tras el exilio de Bosch en 1938, el tirano
ordenaría que el nombre del escritor
y sus obras quedaran terminantemente prohibidos
en el país.
El estudio de García Cuevas demuestra,
como balance final, que La mañosa,
a pesar de haber sido leída desde
diversos ángulos, no fue considerada
seriamente como obra importante para entender
y explicar la temprana vinculación
de su autor con el liberalismo revolucionario
dominicano que no era excluyente de los
sectores populares ni como novela de crisis
histórica de la pequeña burguesía
nacionalista y liberal de los años
treinta en la República Dominicana.
La mañosa aparece entonces, como
un texto fundamental para entender la rápida
incorporación de Bosch al lado del
pensamiento y la praxis política
dominicana que aspiraba a la modernización
y a la democracia liberal.
En conclusión, la obra de Eugenio
de J. García Cuevas constituye un
aporte fundamental al entendimiento de una
personalidad ejemplar de nuestra América
en el siglo XX, en la que la literatura
y la política constituyen una unidad
complementaria. La lectura del texto es
altamente recomendable, puesto que le brinda
al lector de manera muy clara, pero sin
perder ni un ápice de una rigurosidad
fundamentada en rica evidencia documental,
una amplia y precisa visión de la
historia política dominicana desde
mediados del siglo pasado hasta el present
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