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Dilema demócrata, ¿Hillary Clinton o Barack Obama?

ROSARIO ESPINAL

Las contiendas electorales en las primarias del Partido Demócrata, en vez de aclarar el panorama de la nominación, mantienen en campaña a los contendientes, y en expectativa al electorado.

Primero se esperaba que Hillary Clinton asegurara la nominación en enero, con las primarias de Iowa y New Hampshire. No sucedió así. Barack Obama sorprendió con su victoria en Iowa y Clinton en New Hampshire.

Luego se esperaba que el supermartes de febrero definiera la candidatura a favor de Clinton, puntera en las encuestas durante muchos meses. No sucedió así. Obama sorprendió con el alto número de victorias, pero Clinton ganó los estados grandes como Nueva York y California.

A partir de ahí se invirtieron los roles; Obama pasó a ser el puntero y Clinton la rezagada. Después se acumularon las victorias de Obama en otros estados, creando la sensación que sería el candidato nominado y que las primarias concluirían el martes 4 de marzo. Tampoco sucedió así. Clinton ganó tres de los cuatro estados que celebraron primarias, incluido el importante Ohio con amplio margen.

Ahora hay que esperar por lo menos hasta las primarias de Pennsylvania el 22 de abril, para determinar el nominado. Pero es muy probable que ahí no se decida tampoco.

Así las cosas, el dilema para los demócratas aumenta.

En lo adelante, la discusión para elegir el candidato se centrará en dos temas centrales: quién representa mejor la voluntad de los electores y quién tiene más posibilidades de ser electo presidente y gobernar.

Obama es un político joven con un carisma natural que, con un discurso centrado en la posibilidad del cambio, ha logrado movilizar segmentos jóvenes del electorado. Ha contado además con el apoyo masivo de los electores negros por identidad racial, y con un apoyo sustancial de los liberales blancos.

Clinton es una política más rígida, formada en las luchas de los años 70, y atormentada con los incesantes ataques republicanos durante la presidencia de Bill Clinton. Ha dedicado parte de su vida a llegar a ser la primera mujer candidata de un partido importante, y quizás obtener la presidencia.

La juventud y el carisma natural de Obama la aplastan, pero ella tiene la experiencia política que a él le falta.

Los clivajes de raza, étnia, género, edad y clase de la sociedad norteamericana se han expresado en las votaciones primarias. Mientras Obama ha concitado el apoyo mayoritario de los jóvenes, los negros y los grupos de mayor nivel educativo; Clinton ha concitado el apoyo mayoritario de las mujeres, la clase obrera demócrata, los de más edad y los latinos.

Para ganar las elecciones, el Partido Demócrata necesita atraer todos esos sectores. Si pierde algunos de ellos de manera significativa, sobre todo a los mayores que votan más que los jóvenes, a las mujeres que representan la mitad de la población, a la clase obrera que es crucial en estados como Ohio, y a los latinos, no ganan en noviembre.

Esto significa que aunque Barack Obama ha dominado el momento electoral y mantenga la delantera en el voto popular y número de delegados electos, su campaña no ha logrado atraer en números suficientes la base electoral de Hillary Clinton para arrancarle la nominación.

El sistema electoral norteamericano en elección presidencial no se fundamenta en el voto popular nacional, sino en el voto popular por estado, que luego se traduce en números de electores que conforman el “colegio electoral”.

Esto quiere decir que hay que ganar estado por estado, y los estados más poblados tienen mayor peso en el Colegio Electoral.

En las últimas décadas, hay estados que han votado consistentemente republicano, los llamados estados “rojos”, y otros por los demócratas, los llamados estados “azules”.

Pero hay otros estados, como Ohio y Pennsylvania, que pueden inclinarse por uno u otro. Son los llamados “estados de contienda”.

Mientras Obama ha ganado en más estados que Clinton y lleva la delantera en delegados, Clinton ha ganado en estados tradicionalmente demócratas que tienen mucho peso en el “colegio electoral” como Nueva York y California, y en estados de contienda como Ohio.

Con este trasfondo, Clinton y Obama continúan su lucha por ganar la nominación.

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